“Una foto me inspiró a ser astronauta”
Christina Koch es MUJER, INGENIERA y ASTRONAUTA de la NASA.
Cuando era niña, la icónica foto de la Tierra “Earthrise“, tomada en 1968 por Bill Anders, miembro de la tripulación de la misión Apolo 8, le marcó hasta el punto de desear convertirse en astronauta.
Hoy podemos decir que Koch lo ha conseguido con creces porque, si no hay cambios en las previsiones de lanzamientos, el próximo 1 de abril será la primera mujer en viajar a la Luna con la misión Artemis II. Para ella, el vuelo de esta misión hace realidad el sueño que tuvo durante su infancia cada vez que miraba la Tierra, ese precioso planeta azul, que aparecía en la foto tomada por Anders.
Christina tiene además un curioso Récord Espacial, en 2020 mantuvo el vuelo espacial individual más largo realizado por una mujer (328 días) a bordo de la Estación Espacial Internacional. Un año antes, en 2019, junto a Jessica Meir, realizó la que ha sido la primera caminata espacial exclusivamente femenina. Es sin duda una mujer que va abriendo camino y rompiendo barreras históricas.
En esta ocasión la nave no aterrizará en la superficie lunar, pero si la rodeará en un trayecto de diez días del que se obtendrán muchos datos para preparar futuros trayectos tripulados. Será la primera vez en la historia que una mujer orbite la Luna. Estamos frente a una nueva etapa en la exploración espacial, caracterizada por la diversidad y la cooperación internacional. De hecho esta misión también incluye la participación del primer astronauta afroamericano en una misión lunar y del primer canadiense en viajar más allá de la órbita terrestre baja.
La cooperación internacional ha permitido que la Agencia Espacial Europea (ESA) sea un socio fundamental en Artemis II. La ESA es la responsable de suministrar el Módulo de Servicio para la nave espacial Orion. Este módulo proporciona energía solar, agua, oxígeno, nitrógeno y control térmico, crucial para la vida de los cuatro astronautas durante los diez días de misión alrededor de la Luna. La diversidad y la cooperación internacional de esta misión ha contribuido a que la la tripulación llame a la nave Orion, “Integrity”; así quieren representar valores como la confianza, el respeto, la humildad y el trabajo conjunto de todo el equipo técnico y científico que hay detrás de este gran proyecto.
